El apio se compone principalmente de agua: el 95% de su contenido es H2O. Sin embargo, a pesar de su alto contenido en agua, el apio también contiene algunas vitaminas y minerales importantes, como las vitaminas A, B y K, calcio, potasio y folato.
Los chiles son muy ricos en muchos antioxidantes potentes, incluida la vitamina C, que es importante para la cicatrización de heridas y la función inmunitaria.
Nuestro superalimento favorito, el chile, es originario de México y se remonta al año 5000 a.C., cuando se descubrieron los chiles en las tradiciones azteca y maya.
Comer una manzana puede ayudarte a perder peso. La fibra de pectina de la manzana ayuda a reducir la absorción del exceso de grasa y a sentirse saciado durante más tiempo.
Al igual que los limones, una de las principales ventajas de la lima es que puede añadirse a la mayoría de las bebidas alcohólicas para preparar deliciosos cócteles.
Las hierbas son ricas en antioxidantes, sobre todo las frescas, y añadir una carga de hierbas a la comida puede ayudar a prevenir y controlar las enfermedades cardiacas, el cáncer y la diabetes.
La remolacha es una de las verduras más sanas que existen y, aunque su valor nutritivo se conoce desde la Edad Media, sólo recientemente ha alcanzado la categoría de superalimento gracias a su popularidad entre los cocineros famosos, los gurús del fitness y los dietistas.
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